Hablar de reelección en medio de una crisis social y económica no es un error: es una provocación de cualquier aspirante a una banca nacional o provincial. Mientras la mayoría de los argentinos lucha por sostener su vida cotidiana, hay dirigentes que ya están pensando en perpetuarse en el poder. No es falta de información, es falta de empatía. Es la confirmación de una política que se mira a sí misma y le da la espalda a la gente. La prioridad hoy no es quedarse, es responder. No es proyectar cargos, es hacerse cargo. Quien instala su reelección en este contexto no solo no entiende la realidad: la desprecia. Y ese desprecio es, quizás, la mayor crisis que enfrenta la democracia en toda la extensión de la República Argentina.
Williams Fanlo
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